Las mesas de un vistazo
Cada mesa dice cómo va: libre, ocupada, lista para servir o pidió la cuenta. La que espera mucho se pinta para que nadie se olvide de ella.
El mozo toma el pedido desde su celular, la cocina lo ve al instante y la cuenta se cobra con su boleta o factura, dividida si quieren.
Armas tus mesas y tu carta una vez; el resto pasa solo en cada pedido.
Cada mesa dice cómo va: libre, ocupada, lista para servir o pidió la cuenta. La que espera mucho se pinta para que nadie se olvide de ella.
El mozo marca los platos con sus notas (sin ají, término medio) y la cocina los ve en su pantalla, del más antiguo al más nuevo. El bar ve solo lo suyo.
Cada uno paga lo suyo o en partes iguales, con el vuelto a la vista y la propina aparte. La boleta o la factura sale con cada plato en su línea.
Con la hora en que lo recogen, la dirección y el costo del envío. Cuando sale, el aviso de que va en camino está listo para WhatsApp.
La cocina marca lo que se acabó y el mozo deja de ofrecerlo al instante. Las gaseosas y cervezas se cuentan solas al pedirlas.
Lo vendido, cómo pagaron, las propinas, lo que vendió cada mozo y lo anulado con su motivo, para cuadrar la caja sin cuaderno.
Milo sirve para muchos negocios, pero tú ves solo lo del tuyo. Así queda tu menú al entrar:
Muy pronto podrás crear tu restaurante en Milo. Mientras, entra a la demo y pruébalo todo: el salón, la cocina y la caja.